El sábado 29 de marzo, las comunidades del Camino Neocatecumenal de la Dócesis de San Felipe se reunieron en la ciudad para celebrar los 53 años de presencia del Camino en Chile, cuyo origen se encuentra precisamente en esta dócesis. La jornada estuvo marcada por la oración, la misión y la celebración eucarística, reafirmando el compromiso de los hermanos con la evangelización.
El encuentro comenzó en la mañana con un momento de oración y catequesis, donde se reflexionó sobre la historia y la misión del Camino Neocatecumenal en la Iglesia. Durante esta instancia, se destacó el papel fundamental que han tenido las comunidades en la renovación de la fe y la formación de cristianos comprometidos en sus parroquias. Esta jornada contó con la participación de nuestro padre obispo, Gonzalo Bravo Álvarez, quien dirigió unas palabras de aliento a los asistentes, y de los responsables nacionales del Camino, quienes acompañaron este significativo acontecimiento.
Durante la tarde, los participantes fueron enviados de dos en dos a evangelizar casa por casa en distintos sectores de la ciudad, llevando el mensaje del Evangelio y compartiendo su testimonio de fe con las familias. En un gesto de compromiso y cercanía, incluso el obispo se unió a esta misión, recorriendo las poblaciones junto a un joven para anunciar la Palabra de Dios. Esta experiencia de misión permitió a muchas familias recibir el mensaje cristiano y sentir la presencia de la Iglesia en sus hogares.
La jornada culminó con la celebración de la Santa Misa, presidida por el párroco Pedro Vera, en la que se dio gracias a Dios por estos años de misión y se encomendó el caminar de las comunidades neocatecumenales en su labor evangelizadora. En su homilía, el párroco enfatizó la importancia de la perseverancia en la fe y la necesidad de seguir llevando el mensaje de Cristo a quienes más lo necesitan.
Este encuentro reafirmó el compromiso de los hermanos con la misión de anunciar el Evangelio y fue testimonio de la fecundidad del Camino Neocatecumenal en la Iglesia local, fortaleciendo el espíritu de comunón y alegría en la fe. La jornada también sirvió como un espacio de fraternidad, donde los participantes pudieron compartir experiencias y fortalecer sus lazos comunitarios, renovando así su compromiso con la evangelización y la vida cristiana.
Fotografías gentileza Jose Miguel Tapia